Durante los primeros meses de vida, es normal que los bebés fuercen un poco el ojo. En la mayoría de ocasiones, el problema desaparece de forma espontánea, pero, ¿qué ocurre si se mantiene o agrava?
Si el trastorno se prolonga más allá de los seis primeros meses de vida, si el niño cruza los ojos de forma constante o si la desviación se produce en distintas direcciones, es conveniente acudir al oculista.
Una vez diagnosticado el estrabismo, se deberá conocer su causa. Es importante hacerlo lo antes posible, ya que, a partir de los 7 años, es más difícil corregirlo.
El estrabismo aparece, en la mayoría de ocasiones, como consecuencia de algún defecto refractivo, como la miopía, sobre todo cuando un ojo tiene un número diferente de dioptrías (ambliopía)
El tratamiento irá encaminado a corregir el defecto de visión (si lo hubiera) mediante gafas o lentillas o bien, en el caso de sufrir ambliopía, con la colocación de parches y ejercicios de rehabilitación ocular. La cirugía tan sólo está indicada cuando no dan resultado las medidas anteriores.









