Mostrando entradas con la etiqueta Nutrición. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nutrición. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de marzo de 2022

Tips de nutrición

 

Un reciente estudio ha demostrado que las personas que  comen antes de  las tres de la tarde consiguen una pérdida de peso superior (unos 4 kilos aproximadamente) a quienes lo hacen después de esa hora, debido a que el metabolismo es mas lento conforme va avanzando el día.

Aquellos que mantienen una dieta sana y equilibrada descansan mejor por la noche. Sustancias como el licopeno (presente en el tomate y en otros alimentos de color rojo o naranja) y nutrientes como los hidratos de carbono (pan, pasta, cereales, arroz...) influyen positivamente en la calidad del sueño.

Un componente de la clara de huevo reduce la tensión arterial casi tanto como una dosis de un fármaco antihipertensivo. Por esta razón, los expertos aconsejan a las personas con esta dolencia tomar tres huevos enteros y una clara a la semana, siempre que no hayan otros problemas de salud que lo desaconsejen.

Consumir verduras y frutas con regularidad y reducir la carne roja, las grasas y la sal ayuda a aliviar los síntomas de la menopausia. Los expertos también aconsejan evitar el sobrepeso y practicar deporte

jueves, 22 de agosto de 2019

Así comes... así te sientes


Lo dicen las últimas investigaciones: el intestino es nuestro segundo cerebro, capaz de regular nuestras emociones y estados de ánimo. 

 Nadie duda ya de que cuerpo y mente están conectados. Cuando nos sentimos tristes, cansados, melancólicos o apáticos, o cuando tenemos tendencia a la depresión, nuestro organismo lo acusa… y lo demuestra. Pero ¿sabías que el primero en darse cuenta de que tu mente está llena de preocupaciones es tu sistema digestivo? Si algo va mal te manda señales. ¿Cómo suele estar tu vientre? ¿Plano, vacío y limpio? Enhorabuena. Si no es así, el mensaje es claro y contundente: necesitas cuidarte un poco más. 

LIMPIA TU ORGANISMO 

 Los intestinos (grueso y delgado) cumplen una función fundamental en nuestro organismo, no sólo en el proceso de la digestión, sino también en la detoxificación y limpieza del mismo. Somos lo que comemos, sí, en parte; pero no sólo es importante elegir bien los alimentos, sino también cuidar el estado de nuestro sistema digestivo. De él depende que lo que ingerimos llegue hasta su destino final: las células que componen todos nuestros tejidos y que conforman nuestro cuerpo. 

 Para realizar bien su labor, el intestino cuenta con la ayuda de millones de bacterias amigas (cien veces el número de células que tiene nuestro cuerpo), que forman lo que denominamos flora intestinal, y que debemos mantener limpia. Para extraer y aprovechar todos los nutrientes de los alimentos, las paredes del intestino deben estar libres de residuos en sus múltiples pliegues. Un exceso de toxinas (conservantes en los embutidos, antibióticos y hormonas en la carne, fertilizantes e insecticidas en las frutas y verduras, y un sinfín de productos químicos presentes en nuestra alimentación), además de romper el equilibrio de la flora intestinal, acabarían pasando a nuestro sistema circulatorio. 

CUERPO Y MENTE EN PAZ 

 No es de extrañar que cuando sentimos el vientre cargado, o hinchado por el gas de la digestión, nuestro cuerpo en general se sienta pesado. Por influencia de las heces retenidas podemos sentir mal olor en el aliento, el sudor o la orina (todas ellas formas de eliminación de residuos), el pelo sucio y, en general, una acumulación de toxinas que empeora nuestro aspecto y nuestra higiene en general. 

 Pero no sólo eso: cuando nuestro sistema digestivo está sucio, nuestro cuerpo pierde flexibilidad y agilidad; nos cansamos antes físicamente. Y esos mismos efectos se traducen mentalmente en una especie de apatía, desgana y lentitud de pensamiento. 

 Asimismo podemos sentir tendencia a la tristeza o a la depresión, impaciencia e irritabilidad. Malestar, en suma: emocional, físico y mental. Y, al contrario, el relax y la creatividad hacen que nuestro organismo se desbloquee, favoreciendo una más fácil limpieza de los intestinos. 

UN ALMACÉN DE ENERGÍA 

 Numerosas investigaciones a lo largo de las dos últimas décadas han permitido explicar científicamente lo que culturas milenarias ya sabían: que en nuestro abdomen (hara) se encuentra uno de los centros de energía más poderosos de nuestro organismo. Se ha descubierto, entre otras cosas, que en el intestino se produce entre el 70 y el 80 por ciento de las células inmunitarias del organismo, encargadas de protegernos contra las enfermedades y, en definitiva, de garantizar nuestra salud. 

EL VIENTRE, TU SEGUNDO CEREBRO 

 También sabemos que el intestino alberga una compleja red de neurotransmisores y otras moléculas idénticas a las del cerebro, como la serotonina (favorecedora de la contracción del tracto digestivo), la adrenalina (de la excitación y la actividad) o la melatonina (de la vida y el crecimiento). Hoy sabemos que una producción adecuada de hormonas del bienestar nos hace ver la vida en positivo y nos permite valorar y disfrutar lo que tenemos: sólo desde esta posición es posible pensar con lucidez. 

 En definitiva, el intestino es estructural y neuroquímicamente un segundo cerebro, conectado directamente al encéfalo a través de lo que se conoce como el “nervio vago” o neumogástrico. Uno de los principales estudiosos del tema es Michael D. Gershon. Este especialista comparte opinión con Pierre Pallardy, que define así la sabiduría del vientre: “tratando el vientre y restableciendo sus funciones alteradas o modificadas se ejerce una acción benéfica, relajante y curativa sobre el conjunto de los trastornos físicos y psicológicos del paciente”. 

LA NEUROGASTROENTEROLOGÍA 

 La conexión entre el intestino y las emociones ha dado lugar a la aparición de una nueva disciplina conocida como “neurogastroenterología”, que estudia la vida neuronal que reside en el vientre (los grandes laboratorios farmacéuticos ya lo están estudiando); y recientes investigaciones llevadas a cabo en Canadá han demostrado que en nuestros intestinos, al igual que en nuestro cerebro, se encierra un archivo bastante completo de nuestra historia emocional. ¡Es posible que en un futuro cercano exista una auténtica psicoterapia centrada en el abdomen! 

 Estos recientes descubrimientos coinciden con ciertas tradiciones orientales que sitúan en el vientre el centro de la vida, el origen y motor de la energía, hasta el punto de que no se concibe un estado de serenidad, ni mucho menos el acceso a una vida plena y feliz, sin un abdomen fuerte, limpio y saludable. 

 Está claro que las comunicaciones neuronales (eléctricas y químicas) funcionan con mayor rapidez y eficacia cuando llevamos una buena higiene intestinal y, en consecuencia, nuestra vida psíquica funciona mejor. También pensamos desde el vientre, sin duda, porque los intestinos constituyen un poderoso centro de regulación del bienestar. Si el corazón es el motor que mantiene la sangre en circulación (el río que transporta los nutrientes y barre los desechos), los intestinos constituyen uno de los centros de abastecimiento (junto con los pulmones) y son el principal regulador de nuestra salud emocional.

viernes, 2 de agosto de 2019

Nutrición


Las personas que comen un mínimo de ocho raciones de frutas y verduras al día son un 22% menos propensas a sufrir enfermedad cardíaca isquémica que las que consumen menos de tres raciones. Una porción equivale a 80 g de verdura o a una pieza de fruta. 

La dieta mediterránea ayuda a tratar los síntomas de asma infantil. Una alimentación a base de legumbres, pescado, fruta, verdura y aceite de oliva proporciona nutrientes de efecto antioxidante, como los betacarotenos, vitaminas C y E, selenio, flavonoides y polifenoles, muy beneficiosos para tratar esta enfermedad. 

Según un reciente estudio, sólo un 25% de las personas con sobrepeso consumen fruta y verduras a diario. En España, el consumo de este tipo de alimentos está muy por debajo de las cinco raciones recomendadas al día. 

Hay una serie de alimentos que pueden dificultar la absorción de calcio en el organismo, un mineral imprescindible para la buena salud de los huesos. Una dieta excesivamente abundante en productos ricos en fósforo y bajos en calcio, como la carne y algunos refrescos, puede causar este efecto, por lo que no hay que abusar de ellos.


miércoles, 17 de julio de 2019

Osteoporosis


CAUSA. Los huesos están constituidos por un material formado, sobre todo, por fibras de colágeno, en el que se depositan sales minerales, especialmente de calcio, pero, además, tiene células. Unas van descomponiendo este material, mientras que otras lo van formando y originan hueso nuevo. Gracias a esto no sólo se libera calcio que pasa a la sangre (pues tiene funciones importantes en las células), sino que se sustituye el material envejecido, y el hueso puede ir adaptando su resistencia a los cambios de las fuerzas a que está sometido. La osteoporosis, al contrario de lo que a veces se cree, no es la falta de calcio en los huesos, sino la disminución de la cantidad de aquel material, por lo que se debilitan y son más frágiles. Se produce cuando se destruye más hueso del que se forma. Los motivos pueden ser: 


 - Falta de ejercicio, pues, la dureza de los huesos aumenta cuando hay fuerzas que actúan sobre ellos. 
 - Malnutrición con déficit de calcio, vitamina C o proteínas, necesarios para la formación de hueso nuevo. 
 - La edad, pues la hipófisis segrega menos hormona del crecimiento. 
 - El déficit de estrógenos en la menopausia, ya que activan las células formadoras de hueso. 
- Exceso de corticoides por tratamientos o por ciertas enfermedades, pues aumentan la eliminación de proteínas. 


SEÑALES. Sólo produce dolor si ha causado la fractura de algún hueso. Las más frecuentes son las de cadera, las vertebrales y las del antebrazo. Es característico que se produzcan por traumatismos muy ligeros, incluso en las vértebras, y muchas veces no existe ninguno. Por esto, la osteoporosis se diagnostica al observar en radiografías que los huesos son poco densos o se confirma la sospecha efectuando una densitometría, técnica que mide la densidad de los huesos y el riesgo de sufrir fracturas. 


PREVENCIÓN. Desde la infancia, hay que evitar los factores que la favorecen con la práctica de ejercicio físico, una alimentación adecuada y tomando el sol con medida, pues provoca la formación de vitamina D en la piel, que sirve para facilitar la absorción del calcio. 


TRATAMIENTO. Hay nuevos medicamentos que disminuyen la actividad de las células que normalmente descomponen el hueso. Uno de ellos se puede tomar en una sola dosis cada semana. Actualmente, existe un preparado similar a la parathormona (que segregan las glándulas paratiroides, llamadas así por estar cerca del tiroides) y que estimula la formación de hueso nuevo. Se administra diariamente en inyección subcutánea. Recientemente hay un producto oral (ranelato de estroncio), que disminuye la destrucción de hueso y estimula la formación de hueso nuevo. Las fracturas de las vértebras se pueden corregir inyectándoles una especie de cemento (vertebroplastia), lo que, a veces, se hace después de haber introducido un balón para corregir su deformidad (cifoplastia).