Fumar resulta perjudicial para ambos sexos pero, en la mujer, el efecto de la nicotina suele ser más acusado debido a los siguientes factores:
Efectos en la menstruación. Las mujeres fumadoras tienen una mayor tendencia a tener un ciclo hormonal irregular. El consumo de tabaco, además, adelanta entre dos y tres años la llegada de la menopausia.
Riesgo de cáncer. También aumenta las posibilidades de sufrir cáncer ginecológico, especialmente de cuello de útero y de mama.
Interacción con la píldora. Fumar y tomar la píldora incrementa el riesgo de padecer alteraciones cardiovasculares (infarto de miocardio, ictus...).
Fertilidad. Según numerosos estudios, el tabaco disminuye la fertilidad femenina entre un 10 y un 20%. En el caso de la fecundación in vitro, las posibilidades de fracaso es cuatro veces mayor.
Embarazo. El tabaquismo también aumenta la posibilidad de tener un embarazo extrauterino o de que el bebé nazca prematuro. Las mujeres que fuman durante el embarazo, además, tienen un riesgo de aborto tres veces superior a aquellas que no tienen este hábito.

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