jueves, 22 de agosto de 2019

Incontinencia urinaria


La musculatura de la zona pélvica (el denominado suelo pélvico) pierde firmeza con los años, debido a los embarazos y partos y, sobre todo, a los cambios que tienen lugar en la menopausia. Cuando esto ocurre, cada vez resulta más difícil controlar la orina y pueden suceder los primeros escapes, sobre todo al toser, reír, etc. Para prevenir su aparición o retrasarla al máximo, es importante seguir los siguientes consejos:

  1. Acude al baño con la frecuencia necesaria. Si la vejiga permanece llena durante demasiado tiempo, aumenta el riesgo de que rebase. Para evitarlo, se aconseja orinar entre 6 o 8 veces al día.
  1. Toma precauciones. Cuando tengas que estornudar, reír, saltar, cargar peso, etc., trata de contraer los músculos que controlan la orina. De esta manera, evitarás escapes.
  1. Refuerza los músculos de la zona. Dos veces al día, dedica unos minutos a realizar ejercicios que te ayudarán a fortalecer el suelo pélvico. Consisten en contraer los músculos que se utilizan para controlar la orina durante 5 segundos y, a continuación, relajarlos durante 10 segundos. Realiza tres series de seis repeticiones cada vez.

Así comes... así te sientes


Lo dicen las últimas investigaciones: el intestino es nuestro segundo cerebro, capaz de regular nuestras emociones y estados de ánimo. 

 Nadie duda ya de que cuerpo y mente están conectados. Cuando nos sentimos tristes, cansados, melancólicos o apáticos, o cuando tenemos tendencia a la depresión, nuestro organismo lo acusa… y lo demuestra. Pero ¿sabías que el primero en darse cuenta de que tu mente está llena de preocupaciones es tu sistema digestivo? Si algo va mal te manda señales. ¿Cómo suele estar tu vientre? ¿Plano, vacío y limpio? Enhorabuena. Si no es así, el mensaje es claro y contundente: necesitas cuidarte un poco más. 

LIMPIA TU ORGANISMO 

 Los intestinos (grueso y delgado) cumplen una función fundamental en nuestro organismo, no sólo en el proceso de la digestión, sino también en la detoxificación y limpieza del mismo. Somos lo que comemos, sí, en parte; pero no sólo es importante elegir bien los alimentos, sino también cuidar el estado de nuestro sistema digestivo. De él depende que lo que ingerimos llegue hasta su destino final: las células que componen todos nuestros tejidos y que conforman nuestro cuerpo. 

 Para realizar bien su labor, el intestino cuenta con la ayuda de millones de bacterias amigas (cien veces el número de células que tiene nuestro cuerpo), que forman lo que denominamos flora intestinal, y que debemos mantener limpia. Para extraer y aprovechar todos los nutrientes de los alimentos, las paredes del intestino deben estar libres de residuos en sus múltiples pliegues. Un exceso de toxinas (conservantes en los embutidos, antibióticos y hormonas en la carne, fertilizantes e insecticidas en las frutas y verduras, y un sinfín de productos químicos presentes en nuestra alimentación), además de romper el equilibrio de la flora intestinal, acabarían pasando a nuestro sistema circulatorio. 

CUERPO Y MENTE EN PAZ 

 No es de extrañar que cuando sentimos el vientre cargado, o hinchado por el gas de la digestión, nuestro cuerpo en general se sienta pesado. Por influencia de las heces retenidas podemos sentir mal olor en el aliento, el sudor o la orina (todas ellas formas de eliminación de residuos), el pelo sucio y, en general, una acumulación de toxinas que empeora nuestro aspecto y nuestra higiene en general. 

 Pero no sólo eso: cuando nuestro sistema digestivo está sucio, nuestro cuerpo pierde flexibilidad y agilidad; nos cansamos antes físicamente. Y esos mismos efectos se traducen mentalmente en una especie de apatía, desgana y lentitud de pensamiento. 

 Asimismo podemos sentir tendencia a la tristeza o a la depresión, impaciencia e irritabilidad. Malestar, en suma: emocional, físico y mental. Y, al contrario, el relax y la creatividad hacen que nuestro organismo se desbloquee, favoreciendo una más fácil limpieza de los intestinos. 

UN ALMACÉN DE ENERGÍA 

 Numerosas investigaciones a lo largo de las dos últimas décadas han permitido explicar científicamente lo que culturas milenarias ya sabían: que en nuestro abdomen (hara) se encuentra uno de los centros de energía más poderosos de nuestro organismo. Se ha descubierto, entre otras cosas, que en el intestino se produce entre el 70 y el 80 por ciento de las células inmunitarias del organismo, encargadas de protegernos contra las enfermedades y, en definitiva, de garantizar nuestra salud. 

EL VIENTRE, TU SEGUNDO CEREBRO 

 También sabemos que el intestino alberga una compleja red de neurotransmisores y otras moléculas idénticas a las del cerebro, como la serotonina (favorecedora de la contracción del tracto digestivo), la adrenalina (de la excitación y la actividad) o la melatonina (de la vida y el crecimiento). Hoy sabemos que una producción adecuada de hormonas del bienestar nos hace ver la vida en positivo y nos permite valorar y disfrutar lo que tenemos: sólo desde esta posición es posible pensar con lucidez. 

 En definitiva, el intestino es estructural y neuroquímicamente un segundo cerebro, conectado directamente al encéfalo a través de lo que se conoce como el “nervio vago” o neumogástrico. Uno de los principales estudiosos del tema es Michael D. Gershon. Este especialista comparte opinión con Pierre Pallardy, que define así la sabiduría del vientre: “tratando el vientre y restableciendo sus funciones alteradas o modificadas se ejerce una acción benéfica, relajante y curativa sobre el conjunto de los trastornos físicos y psicológicos del paciente”. 

LA NEUROGASTROENTEROLOGÍA 

 La conexión entre el intestino y las emociones ha dado lugar a la aparición de una nueva disciplina conocida como “neurogastroenterología”, que estudia la vida neuronal que reside en el vientre (los grandes laboratorios farmacéuticos ya lo están estudiando); y recientes investigaciones llevadas a cabo en Canadá han demostrado que en nuestros intestinos, al igual que en nuestro cerebro, se encierra un archivo bastante completo de nuestra historia emocional. ¡Es posible que en un futuro cercano exista una auténtica psicoterapia centrada en el abdomen! 

 Estos recientes descubrimientos coinciden con ciertas tradiciones orientales que sitúan en el vientre el centro de la vida, el origen y motor de la energía, hasta el punto de que no se concibe un estado de serenidad, ni mucho menos el acceso a una vida plena y feliz, sin un abdomen fuerte, limpio y saludable. 

 Está claro que las comunicaciones neuronales (eléctricas y químicas) funcionan con mayor rapidez y eficacia cuando llevamos una buena higiene intestinal y, en consecuencia, nuestra vida psíquica funciona mejor. También pensamos desde el vientre, sin duda, porque los intestinos constituyen un poderoso centro de regulación del bienestar. Si el corazón es el motor que mantiene la sangre en circulación (el río que transporta los nutrientes y barre los desechos), los intestinos constituyen uno de los centros de abastecimiento (junto con los pulmones) y son el principal regulador de nuestra salud emocional.

viernes, 2 de agosto de 2019

Dormir poco aumenta el riesgo de sobrepeso


El sueño es salud y no solo por el descanso físico y mental que proporciona. Cuando dormimos, ponemos en marcha muchas funciones esenciales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo.

  • Según un estudio, la falta de sueño altera las hormonas que regulan el apetito, lo que se traduce en un rápido y continuado aumento de peso. Si dormimos poco, al día siguiente tendremos más apetito y una mayor necesidad de picar entre horas.
  • Durante el sueño, además, se estimula la producción de la denominada hormona de crecimiento, una hormona que acelera el metabolismo y, por lo tanto, nos ayuda a quemar calorías. Si no dormimos bien, nuestro metabolismo irá más lento y tendremos una mayor tendencia a engordar.
  • La falta de sueño y una alimentación poco saludable no solo producen sobrepeso, sino también aumentan el riesgo de sufrir diabetes y envejecimiento prematuro, entre otros trastornos importantes.
  • Para conseguir un buen descanso, se aconseja dormir en una habitación oscura (la luz provoca sueños ligeros) y de una sola vez. También favorece tomar, antes de acostarse, una infusión de tila o de rooibos.


Cómo dormir toda la noche sin somníferos



Entre el 8 y el 12% de la población sufre insomnio crónico. Muchos de ellos recurren a los fármacos para solucionarlo, sin antes haberle dado la oportunidad a otros métodos más inocuos y, a largo plazo, más eficaces.

Años atrás, cuando todavía no existía la electricidad y las personas se levantaban al alba y se iban a dormir al anochecer, el insomnio no existía. No fue hasta la irrupción de la luz eléctrica cuando empezaron a registrarse los primeros casos. Desde entonces los problemas de sueño no dejan de aumentar año tras año. La televisión, el ordenador, Internet… han contribuido a alejarnos aún más de nuestro ritmo biológico, sobreestimulando nuestro cerebro y dificultando el sueño. La solución está, por lo tanto, en tratar de relajarnos.


Un ritmo de vida más sosegado


En la gran mayoría de ocasiones, el insomnio aparece como consecuencia de la tensión que hemos sufrido durante el día. Los pensamientos obsesivos (las preocupaciones, los miedos, etc.) dificultan el sueño y empeoran su calidad. Trastornos emocionales como la ansiedad y el estrés también pueden provocarlo. En todos estos casos, es necesario adoptar una serie de pautas para desconectar y conseguir la relajación necesaria para conciliar el sueño.
RELÁJATE
Hay infinidad de medios muy eficaces para tranquilizarse antes de ir a dormir.
-Baños. Puedes sumergirte en una bañera o bien darte un baño de pies con agua templada y un puñado de sal.
-Ejercicio. Otra posibilidad es dar un paseo después de cenar o hacer un ejercicio suave, pero nunca justo antes de irse a dormir, ya que puede estimular demasiado y dificultar el sueño.
-Lectura. Leer un poco antes de ir a la cama puede resultar muy agradable pero, si notas que te despeja, es mejor que prescindas de ello.
-Bebidas calientes. Tomar un vaso de leche o una infusión antes de acostarse también puede servir de ayuda.
-Escuchar música. Hay recopilaciones especiales con música que induce al sueño. De todos modos, cualquier canción suave puede servir para ello.
-Técnicas de relajación. Los ejercicios de respiración, el yoga, el tai-chi, etc., ayudan a tranquilizar los ánimos y a dormir mejor.

HÁBITOS SALUDABLES
-Establece un horario. Acostarse y levantarse siempre a la misma hora (incluidos los fines de semana) es una medida básica para luchar contra el insomnio.
-No duermas la siesta. Si te cuesta prescindir de ella, procura que no supere los 20 minutos.
-Procura que el ambiente sea propicio. La habitación tiene que estar a oscuras (prescinde de los aparatos luminosos como los despertadores eléctricos), silenciosa y a una temperatura moderada. Evita la presencia de aparatos electrónicos, como la televisión o el ordenador.
-Reduce el consumo de sustancias estimulantes, como el café, las bebidas de cola, el alcohol y el tabaco, sobre todo en la segunda mitad del día.


Terapias alternativas


Los somníferos ya no son el tratamiento de primera elección en los casos rebeldes de insomnio. Hoy en día, se prefiere intentarlo antes mediante otro tipo de terapias.
PRODUCTOS NATURALES
Relajan y no tienen efectos secundarios. Plantas como la valeriana, la melisa, la flor de azahar, la tila, la pasiflora, el espino blanco, entre otras, contienen suaves efectos tranquilizantes. Se administran en infusiones y en extracto y son una excelente ayuda sobre todo para las personas a las que le cuesta conciliar el sueño.
ACUPUNTURA
La aplicación de agujas en zonas estratégicas facilita la relajación muscular y la disminución del estrés, por lo que es una poderosa arma contra el insomnio. Antes de iniciar el tratamiento es necesario determinar las causas que producen este problema (estrés, dieta incorrecta, desgaste intelectual, etc.)
AROMATERAPIA
Añadir unas cuantas gotas de esencia de lavanda, melisa o manzanilla en un pañuelo y colocarlo cerca de la almohada puede ayudar a dormir mejor.
FLORES DE BACH
Resultan muy eficaces cuando el insomnio está provocado por problemas emocionales. Plantas como la verbena, el castaño blanco o la agrimonia, entre otras, resultan muy indicadas para estos casos.
HOMEOPATÍA
El medicamento homeopático que se prescribirá será diferente en cada caso, dependiendo de los síntomas particulares de cada persona. Los remedios más utilizados son arsenicum álbum, cuando la persona tiene problemas de ansiedad y perfeccionismo excesivo, belladona, cuando el sueño es muy inquieto con pesadillas, calambres, etc., nux vómica, cuando el sueño es ligero y se despiertan antes de la hora, etc.



LA DIETA QUE AYUDA A CONCILIAR EL SUEÑO


      APUESTA POR LOS HIDRATOS DE CARBONO. Pan, pasta, arroz… son alimentos que contienen triptófano, un agente inductor del sueño.
VITAMINA B6 Y MINERALES. Para metabolizar el triptófano es necesario que en el organismo hayan unos niveles adecuados de vitamina B6 (presente en carnes, pescado, huevos y cereales integrales) y de minerales como el calcio y el magnesio (frutos secos, legumbres).
LECHUGA SEDANTE. Por sus propiedades tranquilizantes, es el alimento estrella para luchar contra este problema, sobre todo si es de origen nervioso.
NO A LAS GRASAS. Son la otra cara de la moneda ya que favorecen la producción de hormonas estimulantes como la dopamina o la adrenalina. Conviene, por lo tanto, no incluirlas en las cenas. Los alimentos más perjudiciales son los embutidos, algunos quesos, las carnes rojas, los fritos y las salsas.
CENA LIGERA. Teniendo en cuenta todos estos factores, la cena ideal para disfrutar de unos dulces sueños sería, por ejemplo, una ensalada de lechuga con un plato de pasta aliñada de forma sencilla y ligera y una pieza de fruta.




Nutrición


Las personas que comen un mínimo de ocho raciones de frutas y verduras al día son un 22% menos propensas a sufrir enfermedad cardíaca isquémica que las que consumen menos de tres raciones. Una porción equivale a 80 g de verdura o a una pieza de fruta. 

La dieta mediterránea ayuda a tratar los síntomas de asma infantil. Una alimentación a base de legumbres, pescado, fruta, verdura y aceite de oliva proporciona nutrientes de efecto antioxidante, como los betacarotenos, vitaminas C y E, selenio, flavonoides y polifenoles, muy beneficiosos para tratar esta enfermedad. 

Según un reciente estudio, sólo un 25% de las personas con sobrepeso consumen fruta y verduras a diario. En España, el consumo de este tipo de alimentos está muy por debajo de las cinco raciones recomendadas al día. 

Hay una serie de alimentos que pueden dificultar la absorción de calcio en el organismo, un mineral imprescindible para la buena salud de los huesos. Una dieta excesivamente abundante en productos ricos en fósforo y bajos en calcio, como la carne y algunos refrescos, puede causar este efecto, por lo que no hay que abusar de ellos.